Cómo aplicar tintes pastel en casa sobre una base de rubio

Un rosa bebé sobre una base de rubio nivel 10 flota como una acuarela sobre papel blanco limpio; el mismo rosa puesto sobre un nivel 8 —ese rubio dorado que mucha gente ya da por "rubio total"— se hunde en un salmón sucio que no se parece en nada al bote. Esa es la trampa en la que caen casi todas las preguntas que me llegan sobre cómo aplicar tintes pastel en casa sobre una base de rubio: todo el mundo mira el color de la caja y se olvida de preguntar primero qué hay debajo. Llevo ya cuatro años mezclando tintes en el lavabo de mi piso, sin ningún papel de peluquera detrás, y esta es la lista de preguntas que más repito a la gente que me escribe antes de lanzarse.

¿Qué nivel de rubio necesito antes de ponerme un pastel en casa?

Nivel 10 es casi lo único que funciona de verdad. En la tabla de niveles de tono del uno al diez, ese es el escalón más alto, un rubio tan claro que recuerda a la parte de dentro de la piel de un plátano. Por debajo de eso, lo que tengas debajo de la decoloración cambia el resultado final, normalmente hacia un salmón o un verde que no estaba en tus planes.

Hace tiempo ayudé a alguien a pasar de un negro muy cerrado a un rubio claro en casa, y el fallo no fue la técnica ni la paciencia que le pusimos: fue que no nos paramos a mirar qué fondo de aclaración tenía esa base antes de decidir el tono final. El resultado se quedó en un naranja que no tenía nada que ver con lo que buscábamos, y desde entonces reviso eso antes de prometerle un pastel a nadie.

La prueba de mechón y la prueba de alergia, antes de nada

Aina Tort, que me escribe por mensaje antes de cada experimento casero y guarda capturas de cada conversación como si llevara un archivo de control de calidad, es quien más me pregunta por este paso. La prueba de alergia 48 horas antes no es un capricho mío: va en la ficha técnica de cualquier tinte serio, y si tienes la piel sensible es lo primero que hay que respetar, por delante de cualquier ganas de ver el color ya puesto.

La prueba de mechón es la otra mitad de la ecuación. No voy a explicar aquí paso a paso cómo se hace —hay sitios que lo cubren mejor que yo—, pero nunca me salto ese paso antes de aplicar una mezcla nueva sobre el pelo entero, sobre todo si es una marca que no he probado antes.

¿Tengo que matizar el amarillo antes del pastel?

No siempre, y esa es la parte que más sorprende a la gente. Decolorar deja un fondo cálido, y la costumbre es matizarlo hasta dejarlo blanco-ceniza antes de aplicar cualquier color. Dejo ese amarillo suave ahí a propósito en bastantes casos, porque actúa casi como un filtro que evita que un lila o un azul muy frío se vayan hacia un tono apagado o verdoso que no pega con nada.

Txell, que trabaja a mi lado en el coworking y jamás se deja aplicar nada sin que le explique antes la teoría, fue quien me insistió en mirar un círculo cromático en condiciones en vez de fiarme del instinto. La primera vez que puse esa rueda de color al lado del bote, el tono barroso que tenía metido en la cabeza desapareció en el momento en que vi qué color tocaba justo enfrente en la rueda — desde entonces no decido un pastel sin mirarla.

Antes de todo esto, claro, toca limpiar bien el pelo. Suelo comprar el champú clarificante antes del tinte para un color uniforme en una parafarmacia de El Born, cerca de donde vivo, porque si quedan restos de mascarilla o de aceite el pastel no agarra bien y aparecen parches que, en un color tan claro, se ven a kilómetros.

Diluir antes de aplicar, mi manera de dosificar el color

Casi nunca uso el tinte pastel tal cual sale del bote. Suelo mezclar acondicionador blanco —tiene que ser blanco de verdad, sin ningún tinte— con un poco del color puro, en un cuenco de plástico que ya tiene manchas de todos los colores que he probado. Encontrar el ratio de mezcla correcto es casi un arte, y es de esas cosas que se entienden mejor viéndolo que leyéndolo en una lista.

La mayoría de los pastel semipermanentes que he usado van sin amoniaco, aunque la diferencia real entre amoniaco y sin amoniaco da para un debate más largo que una frase suelta. Tampoco hay que confundir semipermanente con demipermanente: son categorías con comportamiento distinto, y ese es otro tema que dejo para otro día.

Si tienes el pelo largo, calcula cantidad de más. Hace poco escribí sobre cuánta cantidad de tinte para pelo largo usar según Colorista Experto 2.0, y con los pastel siempre conviene pecar de exagerada: no hay nada peor que quedarte a media cabeza con el bote vacío. Mientras el temporizador corre, suelo quedarme descalza sobre las baldosas del baño — ese frío que sube desde el suelo es la señal de que toca esperar sin tocar nada.

El pastel no agarra igual en todo el pelo

Las puntas casi siempre cogen el color con más fuerza que la raíz, y eso tiene que ver con la porosidad del pelo, un tema que da para su propio post aparte. Si el pelo se siente gomoso o se estira sin volver a su sitio, para: hay un test de elasticidad sencillo que te dice si esa fibra aguanta más química o no, y no conviene improvisar ahí.

Si tu base de rubio viene de haber decolorado pelo oscuro, el camino normalmente va por etapas y no de una sola vez, y ahí entran decisiones como si conviene la prepigmentación o si hace falta un superaclarante en lugar de un decolorante clásico — cosas que merecen su propio espacio, no un par de líneas metidas de pasada aquí. Y si ya llevas muchos retoques encima, puede que tengas acumulación de pigmento en el pelo, que es otra razón por la que un mismo pastel se ve distinto de una vez a la siguiente.

También importa cuánto tiempo lleva esa base hecha: si vienes de decolorar hace poco, el volumen de agua oxigenada que usaste para llegar hasta ahí influye en cómo queda luego el pastel, y elegirlo bien es una decisión que se toma antes de pensar siquiera en el color final.

¿Qué tono pastel me queda mejor según mi piel?

Esto depende del subtono de tu piel, algo que no voy a resolver en dos frases pero que sí conviene tener en cuenta antes de encariñarte con un color del bote. Lo que sí puedo decir es que el mismo lila que a mí me sienta bien puede quedarle raro a otra persona con la piel más fría o más cálida, y eso no tiene nada que ver con la calidad del tinte.

Aina volvió a escribirme hace poco preguntando justo esto, con capturas de varios tonos que había guardado en el móvil para comparar. Le dije lo que digo siempre: que pruebe en una zona escondida antes de decidir para toda la cabeza, porque el color del bote casi nunca es el color final en el pelo.

Lo efímero del pastel, y por qué no es un problema

El pastel no dura semanas y semanas, y esa es justo la gracia: si aguanta bien un par de lavados seguidos, ya puedes darte por satisfecha. Probé en su día una marca de supermercado bastante conocida y el color se fue mucho antes de lo que prometía la caja, así que desde entonces superviso cada marca nueva antes de confiar en ella del todo. El agua fría ayuda a que el color se vaya más despacio, así que reduzco los lavados y evito el agua caliente cuando quiero estirarlo un poco más.

Si el resultado no te convence o simplemente te cansas, existen técnicas de limpieza de color que ayudan a quitarlo antes de que se vaya por su cuenta, aunque ese proceso también merece su propio artículo en vez de un resumen aquí. Lo bueno del pastel es que, si no te gusta, en unos cuantos lavados vuelves a tu rubio base sin mayor drama.

Dicho esto, todo esto sale de mi experiencia frente al lavabo, no de un título de colorista. Si notas el pelo demasiado elástico o se rompe solo con tocarlo, para y consulta con un estilista de verdad, y si aparece cualquier reacción rara en la piel, no esperes: ve al médico. El hobby es mío, pero tu piel y tu pelo son tuyos.

Aviso: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.